Cuando algo te atraviesa.
Cómo una bala, se cuela por dentro y te parte en dos, desencadenando algo que de repente te hace sentir viva.
Desatando sensaciones que te hacen arder por dentro y cuestionarte todo.
¿Qué me has hecho?
"Todo llega cuando tiene que llegar" dicen, pero no, yo creo que no era buen momento.
Hay situaciones para las que una no está preparada nunca, pero me reitero en que no era buen momento.
¿Y ahora qué? Me oigo decir, ahora: ¿qué hago?
Si estaba uniendo mis pedazos y esto ha resquebrajado todos mis esquemas.
Lo paradójico es que como un huracán ha asolado todo lo malo y se llevo la pena, dibujando una sonrisa que no logro controlar; que se aposenta en mi cara cada vez que huelo tu perfume.
lunes, 14 de septiembre de 2015
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Un universo en construcción
Al contacto de tu piel temblé,
como nunca antes.
Sentí mil noches y mil amaneceres juntos.
Un universo en construcción,
tus besos.
En tus gestos poesía.
En tu cuerpo la melodía
que mi mente ansía.
Se para el tiempo
al escucharte.
Tengo tanto que ofrecerte
aunque no vayas a quedarte.
El complemento perfecto.
Me alegro de haberte conocido en el trayecto.
Porque si todo es efímero,
quiero parar mi mundo aunque sea una décima de segundo, si es contigo.
como nunca antes.
Sentí mil noches y mil amaneceres juntos.
Un universo en construcción,
tus besos.
En tus gestos poesía.
En tu cuerpo la melodía
que mi mente ansía.
Se para el tiempo
al escucharte.
Tengo tanto que ofrecerte
aunque no vayas a quedarte.
El complemento perfecto.
Me alegro de haberte conocido en el trayecto.
Porque si todo es efímero,
quiero parar mi mundo aunque sea una décima de segundo, si es contigo.
martes, 1 de septiembre de 2015
Un alma gemela
¿Qué caprichosos son los sentimientos a veces, verdad?
Tienes ante ti a una persona que te mira con la ilusión que tú has sentido a veces Eme, pero te mira aún sabiendo que no es correspondido, y sonríe. Se siente dichoso tan sólo con tu presencia, y eso a ti te hace sentir mal, porque no sientes lo mismo, no ves la magia, pero empatizas, con esa ilusión no correspondida y en el fondo eso es lo que te molesta tanto, te irrita y te hace sentir insensible. Pero si fueras insensible no empatizarias, pero te duele saber que tienes ante ti a alguien bueno que al final quizá sabría hacerte feliz con poco, si tu te dejaras querer; pero tú no, no sientes la chispa. Quieres un amor correspondido, un quid pro quo, un amor de los que queman por dentro, de los que dejan de lado las palabras y se limitan a los hechos, mil tormentas que siempre apacigüe el amor, la comprensión y un entendimiento mutuo, en la cama. Que le guste leer y sepa leerte entre tus líneas. Un melómano que te enseñe el universo de su mano y que cada vez que se pierda regrese a ti para encontrarse. Que al ver como brillan tus ojos, brillen también los suyos. Que se enamore cada vez que te vea sonreír. Quieres un caballero que venga y te rescate de tus tonterías de princesa, que sepa quitarte la armadura y la ropa, que sea capaz de ver que hay mucho más dentro de lo que parece. En definitiva, un alma gemela que ni si quiera sabes si existe y de existir, ni siquiera sabes si te correspondería.
Por eso no cedes, porque aunque él te mire con ilusión ya has vivido en tu propia piel lo que es que se dejen querer por ti, el cuento de el que quiere y el que se deja querer; y eso, no es amor.
Atte. tu conciencia.
Tienes ante ti a una persona que te mira con la ilusión que tú has sentido a veces Eme, pero te mira aún sabiendo que no es correspondido, y sonríe. Se siente dichoso tan sólo con tu presencia, y eso a ti te hace sentir mal, porque no sientes lo mismo, no ves la magia, pero empatizas, con esa ilusión no correspondida y en el fondo eso es lo que te molesta tanto, te irrita y te hace sentir insensible. Pero si fueras insensible no empatizarias, pero te duele saber que tienes ante ti a alguien bueno que al final quizá sabría hacerte feliz con poco, si tu te dejaras querer; pero tú no, no sientes la chispa. Quieres un amor correspondido, un quid pro quo, un amor de los que queman por dentro, de los que dejan de lado las palabras y se limitan a los hechos, mil tormentas que siempre apacigüe el amor, la comprensión y un entendimiento mutuo, en la cama. Que le guste leer y sepa leerte entre tus líneas. Un melómano que te enseñe el universo de su mano y que cada vez que se pierda regrese a ti para encontrarse. Que al ver como brillan tus ojos, brillen también los suyos. Que se enamore cada vez que te vea sonreír. Quieres un caballero que venga y te rescate de tus tonterías de princesa, que sepa quitarte la armadura y la ropa, que sea capaz de ver que hay mucho más dentro de lo que parece. En definitiva, un alma gemela que ni si quiera sabes si existe y de existir, ni siquiera sabes si te correspondería.
Por eso no cedes, porque aunque él te mire con ilusión ya has vivido en tu propia piel lo que es que se dejen querer por ti, el cuento de el que quiere y el que se deja querer; y eso, no es amor.
Atte. tu conciencia.
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