Eme mira sus inmensos ojos azules y sonríe, porque realmente lo tiene todo, al menos todo cuanto pueda pedir, pero hay algo que le falta, algo no encaja, nunca ha encajado; ¿porqué? siempre se pregunta ¿porqué?
La biblioteca está completamente en silencio, seguro que fuera hace más frío que dentro, recoge sus cosas y sale. Un golpe de viento de hiela la cara.
El tiempo lo cambia, lo borra o lo transforma todo ¿no?, o al menos eso piensa Eme, pero es tan difícil esperar.
¿Y el amor? ¿qué hace con todo aquel amor que se traga?¿A dónde van todos esos besos y el amor que no se da?
Eme ha conocido todos los estados del AMOR, sí, aunque a veces se complique todo, pero ella jamás le cerró la puerta, aún cuando la palabra amor iba atada a dolor. ¿Y te quedan fuerzas todavía? le pregunto - el amor siempre está ahí, en alguna parte, esperando- en el fondo es algo que todo el mundo sabe.
El primer amor de Eme acabó mutando. Sus relaciones siempre han tenido conatos enfermizos y dependientes, casi adictivos, que raro es el amor a veces, pero enseña tanto.
Se mira al espejo ya no tiene la misma expresión que hace años y sus ojos han perdido vivacidad pero continúan teniendo ese brillo especial, sin a penas darse cuenta se le ha venido el tiempo encima, está cansada, se va a la cama el día ha sido demasiado frustrante como para continuar despierta. Buenas noches