martes, 20 de octubre de 2015

Cuando todo pase

Cuando todo pase.
Cuando todo pase, la espera, tu risa, tu olor y se nos vuelvan las fotos en blanco y negro.
Cuando todo pase y pase la tormenta. ¿Otra tormenta? Esto es un campo de minas. Y no dejamos de sobrevivir viviendo.
Cuando todo pase y veas que de un golpe tras otro vas perdiendo la esencia, la chispa, las ganas. ¿ Ya estamos con las ganas? Cuando todo pase se habrán pasado las ganas ¿qué ganas? Yo gano siempre aunque sea una cicatriz o un aprendizaje.
Pero cuando todo pase habremos aprendido que lo que realmente importa cabe en una mochila, que la gente que te quiere siempre llama, y que la esencia de la vida está en los pequeños momentos y en los viajes y no en las cosas.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Tengo un sinfín de personalidades

Que la apariencia engaña, que lo que ves de mí no es realmente lo que soy.
Tengo un sinfín de personalidades que expongo pero sólo una que mostrar, la verdadera la que te enseñé, aún a sabiendas de que me destruirías si la conocías. Te di la llave cuando la puerta aún no debía ser abierta.
Me quité la coraza y luché tan sólo con mi espada de palabras. Pero no fue suficiente.

Y una y otra vez desde la distancia tratas de asestarme golpes, que esquivo con la indiferenciada de la que se sabe vencedora que no invicta. Porque perder perdí, un montón de cosas y un montón de veces; por perder, perdí hasta la esperanza, me perdí esperándote y viéndote soñar amaneceres.

Y ahora estoy al descubierto, recomponiendo, hilando y reconstruyendo pedazos en un interior en ruinas, donde florecen flores de colores porque a esas ruinas ahora sí llega la luz del sol.
Flores que tus caricias marchitaban, ahora tengo un millón de ramitas verdes con ganas de ser árbol.

Quizá estuviste enamorado, quizá, pero sólo de las hojas verdes y cuando llegó el otoño no supiste que hacer con las ramas y las raíces.

Tengo un sinfín de personalidades pero ninguna te echa lo suficiente de menos como para pedirte que vuelvas, para pedirte que te quedes. Te quiero tan lejos como el olvido me deje mandarte.

Borra todo recuerdo, que yo he borrado: tu teléfono, tus mensajes, tus fotos, tus silencios, tus risas y sólo me parto en dos cuando Facebook te recomienda como amigo. ¿Amigo? si supieran que jamas quisiste ser...

lunes, 5 de octubre de 2015

Cuento Raro


Me fui hace mucho lo se, o tú te fuiste hace mucho, no se.
Sólo que nadie ha podido llenar el vacío que dejaste al irte, y te echo de menos a oscuras y en silencio; sólo a veces cuando parece que va a llegar el frío, pero nunca se lo digo a nadie. Aunque he de reconocer que te echo de menos a partes iguales que echarte de más, más de más que de menos, esa es la verdad. Pero sólo los días que parece que va a llover, por eso hasta en Londres hizo sol.
Te quise por encima de tus infiernos, amé tus tormentas mientras odiaba las mías. Te quise sí, te quise...
Y ahora soy la mala del cuento el villano de la película. Aunque todo el mundo me ha dado la enhorabuena. Por algo será.
Lo que más me dolió fue tu cobardía y tu egoísmo, que no reconocieras que lo hiciste mal, eso en el fondo te pesa, pero eso sólo lo supimos tú y yo ¿verdad?
Ten cuidado porque el karma estará esperándote a la vuelta de la esquina, y te va a doler, ya te digo si te va a doler.
Dicen que aquella persona que aprende a vivir sin lo que más a querido es capaz de todo... No se si seré capaz de todo, pero si que he sabido sobreponerme a tu sonrisa, esa sonrisa que era más mía que tuya.
Un día te darás cuenta que el vacío no se llena con nada, que el frío no se va y que el recuerdo no se borra.
Y que yo he aprendido a ser feliz sin ti. Una vez más y para siempre.