jueves, 3 de febrero de 2011

Eme

Eme mira sus inmensos ojos azules y sonríe, porque realmente lo tiene todo, al menos todo cuanto pueda pedir, pero hay algo que le falta, algo no encaja, nunca ha encajado; ¿porqué? siempre se pregunta ¿porqué?

La biblioteca está completamente en silencio, seguro que fuera hace más frío que dentro, recoge sus cosas y sale. Un golpe de viento de hiela la cara.

Eme vuelve a casa con esa sensación extraña, siempre. Y sabe que no encaja, no lo ha hecho nunca, ni con su familia, ni con sus más allegados, pero su afán de superación es más fuerte que sus ganas de rendirse. Tiene miedo, el miedo siempre esta ahí... Ha tratado tantas veces de aniquilar una parte de sí ¿pero cuál? la idea se le borra de la cabeza y sigue caminando.

El tiempo lo cambia, lo borra o lo transforma todo ¿no?, o al menos eso piensa Eme, pero es tan difícil esperar.

¿Y el amor? ¿qué hace con todo aquel amor que se traga?¿A dónde van todos esos besos y el amor que no se da?

Eme ha conocido todos los estados del AMOR, sí, aunque a veces se complique todo, pero ella jamás le cerró la puerta, aún cuando la palabra amor iba atada a dolor. ¿Y te quedan fuerzas todavía? le pregunto - el amor siempre está ahí, en alguna parte, esperando- en el fondo es algo que todo el mundo sabe.

El primer amor de Eme acabó mutando. Sus relaciones siempre han tenido conatos enfermizos y dependientes, casi adictivos, que raro es el amor a veces, pero enseña tanto.

Se mira al espejo ya no tiene la misma expresión que hace años y sus ojos han perdido vivacidad pero continúan teniendo ese brillo especial, sin a penas darse cuenta se le ha venido el tiempo encima, está cansada, se va a la cama el día ha sido demasiado frustrante como para continuar despierta. Buenas noches

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