Exigencias del destino...
Pero te he visto desvestirte tantas veces llevando toda tu ropa.
Que ahora tu vacío existencial no lo vas a llenar con nada.
Nos quedamos con las ganas de tener ganas de más.
Y ahora me voy sin remordimiento, sintiendo éste frío, con ésta sonrisa que es tan tuya como mía. La sonrisa nada más porque la llave de éste órgano vital la llevo sólo yo.
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