miércoles, 7 de octubre de 2015

Tengo un sinfín de personalidades

Que la apariencia engaña, que lo que ves de mí no es realmente lo que soy.
Tengo un sinfín de personalidades que expongo pero sólo una que mostrar, la verdadera la que te enseñé, aún a sabiendas de que me destruirías si la conocías. Te di la llave cuando la puerta aún no debía ser abierta.
Me quité la coraza y luché tan sólo con mi espada de palabras. Pero no fue suficiente.

Y una y otra vez desde la distancia tratas de asestarme golpes, que esquivo con la indiferenciada de la que se sabe vencedora que no invicta. Porque perder perdí, un montón de cosas y un montón de veces; por perder, perdí hasta la esperanza, me perdí esperándote y viéndote soñar amaneceres.

Y ahora estoy al descubierto, recomponiendo, hilando y reconstruyendo pedazos en un interior en ruinas, donde florecen flores de colores porque a esas ruinas ahora sí llega la luz del sol.
Flores que tus caricias marchitaban, ahora tengo un millón de ramitas verdes con ganas de ser árbol.

Quizá estuviste enamorado, quizá, pero sólo de las hojas verdes y cuando llegó el otoño no supiste que hacer con las ramas y las raíces.

Tengo un sinfín de personalidades pero ninguna te echa lo suficiente de menos como para pedirte que vuelvas, para pedirte que te quedes. Te quiero tan lejos como el olvido me deje mandarte.

Borra todo recuerdo, que yo he borrado: tu teléfono, tus mensajes, tus fotos, tus silencios, tus risas y sólo me parto en dos cuando Facebook te recomienda como amigo. ¿Amigo? si supieran que jamas quisiste ser...

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